Opinión

Fraude electoral

No deben repetirse los vicios electorales de 2019.

La Carta Democrática Interamericana establece que la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo, así como el régimen plural de partidos y organizaciones políticas, son elementos esenciales de la democracia representativa. De suerte que es fundamental para la existencia de una democracia institucional la organización de procesos electorales a cargo de una autoridad electoral capaz, honorable, independiente, que sea neutral al juego político partidista, así como garante de objetividad, imparcialidad y veracidad durante la celebración de los comicios. Al efecto, dicha autoridad electoral debe velar por la plena vigencia de la libertad de elegir y ser electo, así como por la existencia del debate y la competencia entre opciones políticas en igualdad de condiciones. En América Latina, a pesar de que se han hecho esfuerzos por la institucionalización de una autoridad electoral idónea, el nefasto fantasma

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